Melón

El melón es un cultivo de verano originario de África. Existen diversas variedades de melón que se diferencian en su tamaño, color y sabor. El desarrollo de nuevas variedades ha permitido obtener melones de mejores características organolépticas.

Su forma es diferente en función de la variedad (esférica, elíptica, aovada, etc.) y la corteza puede ser de color verde, blanco o amarillo. Resulta importante que la placenta que alberga las semillas sea pequeña para que no reste pulpa al fruto.

 

Exigencias edafoclimáticas (Exigencias de clima y suelo)

El melón es un cultivo de climas semiáridos con días soleados, noches cálidas y aire seco. En regiones húmedas y con escasa insolación se producen alteraciones en la maduración y calidad de los frutos.

Se adaptan a varios suelos, aunque los ideales son aquellos que están bien drenados y no son muy ácidos (pH=6). El melón es sensible a la falta de microelementos y macroelementos del suelo. Suelos con elevada salinidad afectan negativamente a la producción.

 

Marcos de plantación

La densidad de plantación depende de la variedad y el tamaño de fruto que necesitemos comercializar. Lo más habitual es plantar con una separación entre filas entre 1,5 y 2m.

 

Riego

Las demandas de agua del cultivo dependen del ambiente, siendo el coeficiente de cultivo próximo a 0,8. No se recomienda regar los últimos días de cultivo ya que se ha comprobado que este estrés provoca una mayor concentración de azúcares en la mayoría de las variedades de melón.

El mejor sistema para el melón es el riego por goteo, con una línea de riego por fila. El espaciamiento entre goteros dependerá de la textura del suelo, siendo los más habituales entre 20 y 30cn. Las líneas de gotero se suelen instalar por debajo del plástico.