13.05.2020

Sistema y práctica de riego: ¿Cómo influyen en el rendimiento del cultivo?

Autor: Jose María Buitrago 

Las principales acciones del productor deben estar dirigidas a alcanzar el objetivo productivo deseado. Esto implica, mantener un equilibrio productivo entre cantidad, calidad y precocidad de la cosecha, a la vez que, como en toda actividad empresarial, obtener el máximo rendimiento económico de su actividad productiva.

El empresario agrícola debe optimizar los recursos disponibles para el correcto desarrollo del cultivo y obtener el máximo rendimiento, teniendo en cuenta el potencial genético de la especie cultivada junto con los condicionantes edafo-climáticos y sanitarios disponibles.

Para poder alcanzar el objetivo que maximiza el índice económico de producción por unidad de superficie (€/ha) es necesario optimizar el resto de todos los índices productivos:

  • Prácticas de cultivo que contribuyan a generar un incremento de la producción por unidad de superficie (Kg/ha) a la vez que un aumento de la calidad del órgano de la planta con valor comercial. Una aumento en la calidad del producto permite obtener un mayor precio medio por cada Kg producido (€/Kg).
  • Reducir costes asociados a la actividad sin que esto condicione la productividad; es decir, optimizando el uso de productos químicos y mano de obra requeridos.
  • Reducir los gastos asociados a la práctica de riego sin que ello comprometa la cantidad ni la calidad de producción, mejorando la eficiencia de aplicación del agua de riego y optimizando el binomio agua-energía (↑ Kg/m3 – ↑ Kg/Kwh).

Para ello, se debe considerar el suelo y el clima como una condición y el agua, con su calidad y disponibilidad total y estacional, como un recurso. El sistema de riego debe entenderse como parte importante y/o responsable de asegurar la cantidad, calidad y uniformidad del órgano de la planta con valor comercial.

A nivel de diseño, se considera que todas las plantas, bajo la misma área de riego y que reciben el agua y los nutrientes de forma simultánea, tienen el mismo potencial genético y van a estar expuestas a las mismas condiciones edafo-climáticas.

Una baja uniformidad de aplicación de agua causa daño al cultivo por un déficit hídrico inducido, eleva los costos al aumentar los requerimientos de agua y energía, y además, la falta de homogeneidad del cultivo, reduce la rentabilidad al aumentar los costes de producción y reducir la cantidad y la calidad de la planta con valor comercial.

El responsable de la práctica de riego toma como referencia el estado de las plantas que reciben menor dotación de agua para determinar la frecuencia y duración de cada riego .

Por estos motivos y para maximizar el rendimiento económico del cultivo, es necesario tener como objetivo prioritario, desde la fase de diseño hasta la práctica de riego, el alcanzar una elevada uniformidad de aplicación de agua y nutrientes al cultivo, para obtener una respuesta uniforme por parte del cultivo y reducir los costes asociados a la práctica de riego.

 

¿Conoce la importancia de la uniformidad de aplicación del agua?

En próximas entregas podrá conocer la importancia de la uniformidad espacial y temporal de aplicación del agua y los factores que determinan la misma.

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